viernes, 26 de noviembre de 2010

Pan y circo


Algunas decisiones se tendrán que tomar sin el consentimiento de la mayoría. La alta Dirección debe saber tomar decisiones en base a objetivos futuros y no a eventualidades cotidianas que afectan a la mayoría de los involucrados.

Regla básica de la Administración Estratégica


Don Genaro Dopádromo era un padre de familia de una niña de 10 años y un niño de 7. Vivían humildemente con su esposa debido a la situación económica del país. Hombre trabajador, recto, quien velaba por el bienestar de su esposa e hijos.

Un buen día, por azares del destino, se ganó $300,000.00. La emoción en toda la Familia era evidente. Por fin, después de años de sacrificio, lograba tener dinero que nuca hubiese podido ahorrar.

Existían muchos planes para usar el dinero. Los deseos, pero sobre todo, las necesidades la familia eran múltiples. Su esposa, doña Gertrudis, pensó en remodelar su casa, pues la que tenían era interés social y de CUCSA, de esas que se cuartean al primer año. Así mismo, el dinero alcanzaría para construir un cuarto para la hija de 10 años, pues compartía cuarto con el varón. Don Genaro en cambio pensó en invertir el dinero en un fideicomiso, para garantizar el mínimo dinero requerido para la educación de sus hijos. Si bien no era mucho, era el dinero que alcanzaría para estudiar en una Universidad Pública Estatal. Sabía decisión. Nadie mejor que Don Genaro para saber que hay que estar preparado para encontrar mejores oportunidades laborales.

Don Genaro al final de cuentas mencionó “Preguntaré a los niños en qué usar el dinero, al fin de cuentas que es para su bienestar y entretenimiento”. Los hijos respondieron al unísono “Albercaaaaa”. Pasaron varios días en tomar la decisión. Al final de cuentas Don Genaro y su esposa Gertrudis, decidieron darles el gusto de su vida a sus hijos, pues habían llevado una vida de pobres y una alberca en su gran patio sería lo justo para todos. -A mis hijos lo que quieran- Remató el orgullo padre.

Cuando recién la inauguraron el uso era continuo, casi diario. Al paso de los meses, los niños perdieron interés y la diversión era menos. Cinco años después la alberca se encontraba abandonada, llena de basura, bicicletas oxidadas y llantas ponchadas.

FIN

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Ahora bien, después de mi cuento, ahora les propongo lo siguiente. Imagínense la misma historia pero hagamos lo siguientes cambios:

-Don Genero y doña Gertrudis, los esposos, es el gobierno

-Los hijos son el pueblo

-EL deseo de remodelar y construir de Gertrudis es la necesidad de infraestructura carretera y vial.

-El deseo de don Genaro es la necesidad de invertir en Educación en la sociedad.

-La alberca, mmm, digamos que sea una pista de patinaje sobre hielo

¿Les suena parecido a algo?

Claro, a la gloriosa pista de Patinaje de nuestra Navidad Mágica. Pregunta ¿a quién en su sano juicio se le ocurre traer una pista de patinaje en un pueblo pobre?

En primer lugar Nuestro Estado tiene múltiples necesidades de primer orden: pobreza, educación, salud, entre otros. No concibo el gasto de millonario de la pista, sin incluir su mantenimiento, mientras sigamos siendo un pueblo pobre. Cuando seamos una Ciudad como mmmm, mmmm, digamos San Pedro Garza, Nuevo León, entonces sí, traigan las pistas de hielo que quieran con los remanentes del ejercicio presupuestal.

¿La pista de Patinaje trae diversión precisamente a la gente pobre y humilde que no tiene en qué divertirse? Lo siento, las diversiones de ese nivel cuestan. El que quiera patinar sobre hielo que viaje. No necesitan irse lejos, basta ir un día a plaza Galerías de nuestra Ciudad vecina y allá sí, que se divierta el que pueda. Estoy convencido que con el dinero de nuestra navidad mágica se puede generar mejores resultados e indicadores en aspectos sociales de primer orden.

¿Es que el ballet ruso está hermoso? Sí, el ballet que salió un ojo de la cara y que por cierto, ese día solamente asistieron, en su mayoría, gente importante, ja.

Por último, respecto a que genera fuentes de ingresos y derrama económica. Pues de derrama económica lo dudo, Siempre veía los puestecitos de cena y café vacios y cerrados a partir de las 9 pm. Respecto a los salarios, no sé qué tanta generación de riqueza proporcione al Estado el sueldo de 20 adolescentes por ir a ayudar a la gente que no sabe patinar. Eso sí, los únicos sueldos grandes es para los “Administradores” y responsables de la pista, que dicho sea de paso, fueron los matraqueros de las campañas políticas anteriores y que continúan sin trabajo.

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